domingo, 26 de agosto de 2012

La figura Sanmartiniana representa un valioso referente de la lucha por los propios ideales y nos permite pensar lo heroico enraizado en lo humano. En San Martín el compromiso del sujeto consigo mismo y con su entorno fue el motor para no claudicar en la búsqueda de lo que consideraba  bueno y deseable. Evidentemente, y más allá de discusiones teóricas sobre su aporte a la Independencia Argentina y Sudamericana, constituye un personaje de la historia que los argentinos valoramos y al que remitimos al pensar que sigue siendo la figura más significativa para todos nosotros.

Máximas para mi hija Merceditas
En 1825, el general José de San Martín decidió escribir una serie de normas para dirigir la educación de su hija Merceditas. En ellas se encuentran las virtudes civiles del Libertador, y se puede advertir el amor, respeto hacia el prójimo, etc.
  • Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aún con los insectos que nos perjudican.
  • Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
  • Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto.
  • Estimular en Mercedes la caridad a los pobres.
  • Respeto hacia la propiedad ajena.
  • Acostumbrarla a guardar un secreto.
  • Inspirarle sentimiento de respeto hacia todas las religiones.
  • Dulzura con los criados, pobres y viejos.
  • Que hable poco y lo preciso.
  • Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
  • Amar el aseo y desprecio al lujo.

La semilla, simiente o pepita es cada uno de los cuerpos que forman parte del fruto que da origen a una nueva planta; es la estructura mediante la que realizan la propagación las plantas que por ello se llaman espermatofitas (plantas con semilla). La semilla se produce por la maduración de un óvulo de una gimnosperma o de una angiosperma. Una semilla contiene un embrión del que puede desarrollarse una nueva planta bajo condiciones apropiadas. También contiene una fuente de alimento almacenado y está envuelto en una cubierta protectora.
Entre los ingredientes relativamente novedosos y atractivos de nuestras recetas, se encuentras las pequeñas pero poderosas semillas. Las semillas pueden ofrecernos grandes beneficios para la salud y por eso nos dedicaremos a hablar de sus propiedades nutritivas y cómo incorporarlas a los platos para aprovechar al máximo las mismas.        
La importancia de las semillas
Las semillas guardan en su interior los mejores y más necesarios nutrientes para que el cuerpo funcione de manera equilibrada. Esto se debe a que poseen numerosas sustancias beneficiosas para la salud física. Dentro de la gran variedad de especies que existen en la naturaleza, se pueden destacar cuatro muy poderosas. La chía, el girasol, el lino y el sésamo.
¿Dónde radica su poder?
Las semillas poseen numerosas virtudes para el organismo. Entre ellas se puede destacar su alto contenido de ácidos grasos esenciales como el omega 6 y el omega 3. Ambos contribuyen a fluidificar la sangre impidiendo la formación de coágulos, ayudando a un correcto funcionamiento del sistema inmune y manteniendo una buena actividad neuronal.
Otro atributo a destacar es su contenido vitamínico, en donde sobresalen la vitamina E y B. La primera se puede asociar al buen estado de la piel, del rostro y del cuerpo, ya que sostiene una importante acción antioxidante que retrasa el envejecimiento celular. A su vez, ayuda a la formación y buen funcionamiento de los glóbulos rojos y protege a los ácidos grasos esenciales. Por su parte las vitaminas B cumplen importantes funciones relacionadas con el metabolismo.
Los antioxidantes y las fibras también forman parte de las destacadas propiedades de este alimento. Los primeros son sustancias naturales que al incorporarlas al organismo nos brinda más salud por más tiempo. Es decir, retardan la oxidación o envejecimiento de otras moléculas. Las fibras, por su parte, son útiles para asegurar un correcto funcionamiento de la función intestinal, ya que a lo largo de su recorrido por el intestino van absorbiendo agua y aumentando el tamaño y consistencia de las heces, facilitando su evacuación.

Fundamentación del porqué trabajarlas como Proyecto de Feria de Ciencias.
En ésta edad la curiosidad en los niños por aprender es inmensa y con innumerables preguntas; por ello se decidió trabajar con el tema “LAS SEMILLAS” para que los niños aprendieran y pudieran vivenciar como nacen las plantas, arbustos, flores, árboles, etc.
Además del contacto diario que tienen los niños con la naturaleza (dentro del Jardín) en el patio cuando jugamos; cuando observan las plantas e incluso cuando las tocan y hasta arrancan las hojitas. Decidimos también armar un germinador con los pequeños, aprendiendo a plantar una semillita e ir observando lo que sucede día a día. Y de ésta manera poder aprender más concretamente acerca del crecimiento de las mismas.
Este proyecto ofrece a los niños oportunidades para observar, identificar, interactuar con las plantas e iniciarlos en la responsabilidad de su cuidado.
Iniciar a los niños y a sus familias en la toma de conciencia sobre la preservación de las plantas, como parte de nuestro patrimonio natural, cultural, científico, histórico, artístico y turístico; generará inquietudes vinculadas con el espacio social y natural.
OBJETIVOS:                               
Que los alumnos se inicien:
·         En el conocimiento del proceso de nacimiento y crecimiento de las plantas.
·         En descubrir la importancia de las semillas para la obtención de una planta.
  •  Conocer algunas características de las plantas y los cambios experimentados en las mismas.
  • Reconocer a las plantas como seres vivos, desarrollando un compartimiento afectivo hacia ellas.

CONOCIMIENTOS PREVIOS 
Preguntamos a los niños si sabían ¿Cómo crece una plantita? ¿Quién sabe? ¿Cómo crecerá? Luego se  presentaron a los niños varias semillas y se les preguntó:
ü  ¿Conocen que es esto?
ü  ¿Por qué serán de distintos tamaños, colores y formas?
ü  ¿Qué podemos lograr con ellas?
ü  ¿Qué será un Germinador?
ü  ¿Para que será?
ü  ¿qué podremos ver allí?
HIPÓTESIS.
 Algunas respuestas fueron:
ü  “La plantita crece si le regamos”.
ü  “La flor crece en la maceta o en el plantero
ü  ”Compramos una plantita y la traemos”.
ü  “Ponemos unas hojitas en el plantero y crece”.
ü  Traemos una semillita y le ponemos un poco de tierra con agua y ya está”.
ü  “Crece el árbol de la tierra y hay hojas”.
Luego se les explicó qué para que una planta, un arbusto, una flor o un árbol crezcan; las semillas son de gran importancia; además del agua y el sol.
RESULTADOS OBTENIDOS
o   A través de la realización del “Germinador” los niños pudieron observar que al transcurrir los días unos pequeños “brotecitos”, con los cuales los niños se sintieron motivados.
o   Después de una semana sus brotecitos fueron más notables, lo cual acrecentó la motivación de los niños.
o   Luego se observó las distintas clases de plantitas que iban creciendo (ya que se trabajó con distintas semillas) con lo cual los niños vieron perfectamente el nacimiento de lo que antes fue una semilla; además del riego diario de los germinadores y de sacarlos a la ventana para tener contacto con la luz del sol.
o   Durante la realización de la experiencia y aún después se pudo observar que los niños siguieron demostrando amor y cuidado por las plantas.
CONCLUSIÓN.           
Participaron  en forma activa y con gran entusiasmo en éste pequeño Proyecto de Ciencias. Aprendieron en forma significativa y a pesar de su corta edad; la importancia del cuidado y la conservación de las plantas.
A través de ésta experiencias quisimos lograr que los niños comprendan, vivencien y puedan experimentar que a partir de una simple semillita se puede llegar a obtener “una plantita”, observando día a día su crecimiento.
A partir del contacto directo de los niños con la naturaleza dentro y fuera del Establecimiento Escolar surgió ésta breve propuesta de aprendizaje; partiendo de éste contexto y de algunos conocimientos previos de los niños relacionados al tema.
Luego de trabajar en el proyecto se realizó un diagnóstico positivo. Se pudo lograr en gran medida que los niños aprendieran y comprendieran; a través  del contacto directo con la naturaleza. La propuesta didáctica cumplió con el objetivo del proyecto; como también con la visión de los niños; ya que a través de la experiencia del Germinador, cada uno pudo observar que sucedía cada día con su “semillita” hasta transformarse en plantita”.
“POESÍA DE LA SEMILLA”
En su camita de tierra
Descansaba la semilla dorada:
Algunas gotitas de la lluvia
Entraron a despertarla
El sol se acercó un poquito
Y le regaló su calor.
La semilla rompió su traje,
Hizo fuerza… y se estiró
Se asomó muy curiosa
Y el mundo descubrió
Así la semilla dorada
En planta se convirtió








lunes, 6 de agosto de 2012

La lactancia es la alimentación con leche del seno materno. La OMS y el UNICEF señalan asimismo que la lactancia "es una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños".[1]
La OMS (Organización Mundial de la Salud) y el UNICEF (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia) recomiendan como imprescindible la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del recién nacido. También recomiendan seguir amamantando a partir de los seis meses, al mismo tiempo que se va ofreciendo al bebé otros alimentos complementarios, hasta un mínimo de dos años.[2] La Academia Americana de Pediatría recomienda mantener la lactancia al menos durante el primer año.[3] El Comité de lactancia de la Asociación española de pediatría coincide en sus recomendaciones con OMS y UNICEF.[4]
Según la OMS y el UNICEF, a partir de los dos primeros años la lactancia materna debería mantenerse hasta que el niño o la madre decidan, sin que exista ningún límite de tiempo. No se sabe cual es la duración "normal" de la lactancia materna en la especie humana. En nuestra cultura se tiende a considerar la lactancia materna como algo propio únicamente de bebés de pocas semanas o meses. Sin embargo, también se han descrito casos en los que se ha mantenido la lactancia durante varios años. Los estudios antropológicos publicados concluyen que la franja natural de lactancia en bebés humanos se encuentra situada entre los dos años y medio y los siete.[5] [6]



  • Es gratis. No daña el medioambiente. Es un recurso renovable.
  • Está siempre disponible y a  temperatura perfecta.
  • Aporta vitaminas, minerales, carbohidratos.
  • Mejora el sistema inmunológico del bebé.
  • Previene la diarrea y la constipación.
  • Los niños alimentados a pecho tienen menos riesgos de padecer obesidad.
  • Minimiza los riesgos de enfermedades cardíacas, alergias, asma y eczemas.
  • Disminuye los riesgos del Síndrome de muerte súbita del lactante.
  • La leche materna es pura. Cuando el bebé está recibiendo lactancia exclusiva a libre demanda suplanta la hidratación con agua. Esto es de suma importancia lugares en donde no hay agua potable.
  • Los nutrientes de la leche materna ayudan al desarrollo del cerebro, de los ojos y del sistema nervioso.
  • No hay bebé que no se rinda a sus pies.

lunes, 30 de julio de 2012

El 26 de julio, la Iglesia Católica celebra la memoria de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús                                                           Ana era oriunda de Belén. Se casa a los 24 años con un propietario rural (dedicado a los rebaños y lanas) de origen galileo llamado Joaquín con quien vivió en Nazaret. Ambos pertenecían a la tribu de Judá.
Tras 20 años de matrimonio no habían tenido hijos y santa Ana ya era estéril por su avanzada edad, lo que la afligía sobremanera (los judíos creían que no tener hijos era una maldición). Joaquín ayuna 40 días en el desierto y un ángel le anuncia el nacimiento de su hija.
Llegado el tiempo llevan a María al templo de Jerusalén, para ser criada con las otras vírgenes y santas viudas que moraban en las habitaciones vecinas al templo. Allí se dedicarían a las labores, oraciones y demás servicios de Dios.
Se cree que ese tiempo, Joaquín y Ana decidieron venir a vivir a Jerusalén, para poder visitar a la niña frecuentemente.
Joaquín muere a los 80 años y Ana a los 79.
Tras poner de relieve que la Iglesia siempre reconoció “la gran riqueza de los abuelos desde el punto de vista humano y social, religioso y espiritual”, Benedicto XVI recordó que “en el pasado, los abuelos tenían un papel importante en la vida y en el crecimiento de la familia. Incluso cuando la edad avanzaba, seguían estando presentes con sus hijos, con los nietos y quizá con los bisnietos, dando un testimonio vivo de atención, de sacrificio y de entrega cotidiana sin reservas”.

El Papa afirmó que “los profundos cambios en la vida de las familias debido a la evolución económica y social, algunos ancianos se dan cuenta de que son un peso para la familia y prefieren vivir solos o en asilos, con todas las consecuencias que conllevan estas decisiones”. Por eso pidió que “los abuelos vuelvan a ser una presencia viva en la familia, en la Iglesia y en la sociedad, que continúen siendo testigos de unidad, de valores fundados en la fidelidad a un único amor que genera la fe y la alegría de vivir. Los llamados nuevos modelos de familia y el relativismo reinante han debilitado estos valores fundamentales del núcleo familiar”.   Y agregó:     “bajo ningún concepto”, los abuelos “sean excluidos del círculo familiar”, porque “son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe”.     

Santa Ana de los Guácaras
Santa Ana de los Guácaras o Santa Ana, es una localidad de la provincia argentina de Corrientes, ubicada a unos 15 kilómetros de la capital provincial, en el departamento San Cosme.
El pueblo de Santa Ana es, hoy en día unos de los pocos exponentes que se encuentran en pie de los que fueron los primeros pueblos de la provincia de Corrientes y de la Argentina y posee muchas atracciones turísticas. Conserva las casas con fachada de estilo colonial con galería hacia la calle, construida con barro, tacuaras, y arcones de madera de árbol fuerte como de quebracho, los techos son de tejas rojas sobre paja.
Reseña Histórica El Pueblo de Santa Ana de los Indios Guácaras
Geográficamente es la antigua denominación del Departamento de San Cosme. Correspondió al poblado indígena que se organizó en ese lugar en el siglo XVI (1500) con aborígenes traídos de la reducción de la Ciudad de “Concepción de la Buena Esperanza del Bermejo”.
Tenemos entonces, que originariamente, Santa Ana, fue una reducción indígena organizada en comunidad y dirigida por los padres franciscanos.

Fue fundada alrededor en 1621, como una reducción gobernada por los frailes franciscanos, que se pobló con nativos guácaras. En la población se asentaron parte de los nativos que pudieron huir de la destrucción de Concepción de Buena Esperanza. Hoy desaparecidos (aunque hubo mestizaje), entre los pocos rastros que se conservan de su cultura están las tallas elaboradas para la iglesia de Santa Ana, construida en 1771; la iglesia fue destruida en diciembre de 1821 en una invasión paraguaya ordenada por Gaspar Rodríguez de Francia, en la que tropas al mando del comandante de Itapúa, Norberto Ortellado, derrotaron al cacique guaraní Nicolás Aripí en la última batalla librada por un ejército íntegramente conformado por nativos guaraníes. Reconstruido el pueblo, fue remodelada entre 1889 y 1891, y declarada Monumento Histórico Nacional.
Santa Ana fue residencia del naturalista francés Aimé Bonpland cuando éste se afincó en Corrientes, invitado por el gobernador Pedro Ferré a dirigir el Museo de Historia Natural de la ciudad.
Respecto de la fecha que se instalaron en Santa Ana los indios Guácaras, existen discrepancias en los historiadores; según Manuel F. Mantilla en su “Crónica Histórica”. Este nombre (Guácaras), provino del propio de indio Chaqueño adjudicado en “Encomienda” al Capitán D. Alonso de Vera y Aragón “El Tupi” por su primo del mismo nombre, el “Cara de Perro” cuando el último se encontraba en la Ciudad de “Concepción de la Buena Esperanza del Bermejo”; aquel los trajo a Corrientes y después de asegurada la defensa de la futura ciudad, los traslada a Santa Ana, sirviendo más tarde, de base en la formación de la reducción.
En cambio, Federico Palma, en la “Historia Argentina Contemporánea”, sostiene que los indios Guácaras fueron instalados en la reducción de Santa Ana, después de la destrucción de la Ciudad del Bermejo acaecida en 1631.

Creemos, que esta fue la segunda corriente de Guácaras que engrosa a la primera que trajo Alonso de Vera y Aragón (El Tupí), meses antes de fundarse la ciudad de Vera de las Siete Corrientes allá por 1588.
Recién en 1826, el pueblo adquiere fisonomía urbana gracias a la reorganización encarada por el Gobernador de ese entonces Don Pedro Ferré, contando en esa época con una treintena de casas y una capilla.
A partir de 1840, la vieja denominación indígena de “Pueblo de los Guácaras”, es cambiada por el de “Santa Ana”, por haberlo dispuesto el Comandante militar del pueblo Don Pedro Vicente Amarilla.
En nuestros días, la vieja reducción franciscana es conocida con el nombre de “Santa Ana de los Guácaras”.
Fue también escenario en el siglo antepasado (1865-1870) del acantonamiento y tránsito del Ejército de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay), comandado por el entonces Presidente de los Argentinos, el General Don Bartolomé Mitre, en épocas de la guerra contra el Paraguay.
Estuvo instalado en predios de Santa Ana, en ese entonces, un lugar de evacuación de heridos, como punto intermedio de socorro y atención médica, entre Paraguay y Corrientes.

 


Una antigua tradición, datada ya en el siglo II, atribuye los nombres de Joaquín y Ana a los padres de la Virgen María. El culto aparece para Santa Ana ya en el siglo VI y para San Joaquín un poco más tarde. La devoción a los abuelos de Jesús es una prolongación natural al cariño y veneración que los cristianos demostraron siempre a la Madre de Dios.
ORACIÓN A SANTA ANA"
Oh Gloriosa “Santa Ana”, Madre de la Virgen María,
Abuelita de Jesús, te pedimos que intercedas ante Dios
Para que nos bendiga y nos proteja,
te lo pedimos con la oración del Ave María:
“Dios te salve María, llena eres de gracia,
bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén




                                   

                                       ORACIÓN A "SANTA ANA"
Gloriosísima madre de María Santísima, dulce abogada mía, ¡Quien supiera imitar tus heroicas virtudes ¡
¡Quien fuera como tu, frecuente la oración, compasiva por los pobres, amante de la soledad, sufrida en los trabajos.
Por las gracias que te hicieron merecedoras de tan inminente dignidad, ayúdame para que siguiendo siempre la voluntad divina y venciendo mis pasiones, logre la dicha de gozar de tu amable compañía en  la gloria.
Te lo suplico por el amor de tu benditisima hija y tu santísimo nieto Jesús Nuestro Señor.
                                                         
                                                                    Así sea


 
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